
Curso de Iniciación a la Improvisación
De cero a las puertas del OlimPRO.
Aquí se viene a perder el miedo al ridículo. Improvisar es lo que pasa mientras tanto.
- Empiezas de cero: es un curso para no actores
- Juegas, escuchas y te subes a tu primera escena
- Aprendes a decir «sí» dentro y fuera del escenario
De qué va Iniciación
Bienvenido al punto de no retorno.
Aquí vas a descubrir que improvisar no es «decir lo primero que se te ocurre», sino aprender a confiar en ti, en tus compañeros y en el caos mismo.
Lo fundamental es que lo pases bien — y, de paso, que pierdas el miedo a hacer el ridículo (y si no lo pierdes, al menos que deje de importarte).
¿Para quién es?
Para quien quiere empezar desde cero, sin ninguna experiencia previa.
No importa que creas que no eres creativo ni gracioso: esto es sobre todo para no actores.
No vas a encontrarte aspirantes a un Oscar, sino informáticos, consultores, diseñadores y gente normal que necesita recordar cómo se jugaba.
¿Qué vas a aprender?
- Juegos de confianza y de desprogramación del cerebro cuadriculado.
- Escucha real, aceptación, trabajo en equipo y creación colectiva.
- Tus primeras escenas frente al público — sí, tan pronto, porque esperar a estar «preparado» es autoengaño.
- A soltar el control y decir «sí» con tanta convicción que lo acabarás aplicando hasta en las cenas de Nochebuena.
Horario y precio
- Martes 19:30-22:00
60 €/mes · Prueba gratis
Cómo trabajamos
«Trae tu ladrillo, no tu catedral»: aquí la clave es el equipo, la escucha y la creación colectiva. Conoce la metodología y al equipo de la escuela.
¿Te ves en Iniciación?
La primera clase es de prueba y es gratis.
La haces entera con el grupo y decides después.
FAQ
Preguntas frecuentes
¿Hace falta haber pisado un escenario antes?
Cero. Nada de nada. El curso es sobre todo para no actores. Venimos a quitarnos el traje mental, no a ponernos uno de luces.
¿Tengo que ser el gracioso del grupo para sobrevivir?
Quítate esa presión de encima ya. La impro no va de inventar chistes ni de tener respuestas ingeniosas preparadas. Va de escuchar de verdad a quien tienes enfrente y reaccionar. El humor aparece solo cuando te relajas y dejas de intentar ser gracioso.
Siento que perdí la creatividad a los 12 años, ¿puedo hacer esto?
La creatividad no se pierde, se entierra bajo capas de reuniones, facturas y correos que empiezan por «Estimado/a». Aquí te damos el pico y la pala para desenterrar esa espontaneidad que tienes ahogada en la rutina.
Me aterra hacer el ridículo, ¿me van a mirar raro?
El primer día todos entran con el mismo nudo en el estómago. A los 15 minutos te das cuenta de que estás en un oasis libre de juicios: jugamos, nos equivocamos y normalizamos el error. El sentido del ridículo es un músculo atrofiado; solo hay que estirarlo un poco.
¿Me ayudará a soltarme y a hablar en público?
Completamente. Llevas años entrenando a tu cerebro para tener un filtro perfecto. La impro es el gimnasio para apagar ese filtro y ganar fluidez, sin juzgar tus propias ideas antes de soltarlas.